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(nutrición) Durante los meses
de verano, muchas personas pueden disfrutar de sus merecidas vacaciones,
y aprovechan para consumir alimentos fuera de la dieta habitual
o comer en mayor cantidad. El resultado no deseado es el aumento de
peso en tejido adiposo. Pero hay que tener mucho cuidado y
prestar atención a como será nuestro camino hacia una
dieta saludable nuevamente para no abandonarla en el intento.
Lo principal que tenemos que tener en cuenta, es que los cambios drásticos
son malos, por lo tanto nuestro encarrilamiento debe ser programado
y lento, asi nuestro cuerpo se acostumbra sin problemas y nuestra alimentación
sana y equilibrada dura por un largo período de tiempo.
Por lo tanto, lo primero que eliminamos es el concepto de: ¨el lunes
empiezo¨.
Lo segundo que debemos hacer es, si la ingesta de alimentos durante
las vacaciones fue elevado o consumimos en mayor cantidad hidratos de
carbono, grasas o frituras, nuestro segundo paso será ir eliminando
de a poco los alimentos con dichos nutrientes de la noche hacia el medio
día. Reducir la ingesta de carbohidratos y grasas por la noche
provocará un gran cambio en nuestro metabolismo y nuestro tejido
adiposo.
Lo tercero que hay que hacer es no saltearse comidas. Muchas veces en
vacaciones se da el caso de que comemos sólo dos o tres veces
al día. Esto produce que nuestro metabolismo se relentice, por
caso contrario debemos tratar de realizar al menos cinco o seis comidas
diarias con pequeñas porciones de alimentos. De esta forma nuestro
metabolismo se acelera y esta menos propenso a generar tejido adiposo.
Cuarto y último consejo, es incorporar mayor variedad de nutrientes
óptimos para el desarrollo de la masa muscular, como proteínas,
y de alimentos ricos en fibras, con cereales integrales o vegetales.
Estos alimentos muchas veces son olvidados durante el período
de vacaciones, porque suelen ser los que menos sabor tienen y menos
placer provocan consumirlos. Pero sin lugar a dudas, la ingesta de proteínas
harán que nuestro cuerpo pueda desarrollar tejido muscular, tonificándolo,
dándole forma y aumentando nuestra fuerza y vitalidad. Los cereales
integrales o vegetales con alto contenido de fibra, mejoran la asimilación
de los alimentos y reducen la posibilidad de generar tejido adiposo.
La vuelta de las vacaciones no tiene que ser una tortura y menos aún
retomar con nuestra alimentación sana y equilibrada de todos
los días. El cambio debe ser lento y progresivo para que sea
sustentable. Comer bien y sano tiene que convertirse en un verdadero
placer.

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