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Lo
que caracteriza al ejercicio aeróbico es: actividad constante,
por un período de tiempo no inferior a los veinte minutos en
una cierta intensidad, determinada por las pulsaciones por minuto de
nuestro sistema cardíaco ( que no deben sobrepasar las 150 -170
ppm) Por lo tanto, cuando nos predisponemos a realizar actividades aeróbicas,
cual sea nuestra finalidad (disminuir tejido graso, mejorar la capacidad
respiratoria, distracción, circulación sanguínea,
etc) debemos tener en claro que no debemos interrumpir la actividad,
y no realizarla por períodos menores a veinte minutos. Lo aconsejable
es realizar ejercicios aeróbicos dos o tres veces por semana
en días alternados. Ejercicios considerados como aeróbicos,
pueden ser camina, trotar o correr, hacer bicicleta, natación,
o realizar alguna actividad física como tenis, fútbol,
básquet, etc. En caso de realizar actividades anaeróbicas,
como pesas, se recomienda realizar los ejercicios aeróbicos una
vez finalizada la rutina con pesas, no antes.
Realizar estiramientos suaves una vez finalizada la sesión de
entrenamiento, mejora la recuperación muscular y disminuye los
síntomas de la fatiga. En sesiones prolongadas, es aconsejable
rehidratar el cuerpo con bebidas isotónicas, antes, durante y
después de la ejercitación.

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