"Mueve el primer granito de arena.... "
Quizás sea un concepto a tener en cuenta cuando comenzamos nuestra práctica deportiva en un gimnasio.
Las primeras clases son un desafío que según nuestra forma de ser lo afrontamos de diversas maneras. Están las personas que se encuentran en un mundo nuevo y desconocido y que ¨ repeticiones y series ¨ parecen ser la misma cosa, o aquellas que creen saberse todo incluso los sistemas de entrenamientos más idóneos para ellos, y por supuesto, nunca faltan los que se ven imposibilitados de superar estos desafíos y abandonan en pocos días.

El principiante, debe ser consciente de que es principiante, y como tal debe darse tiempo (y hay que dárselo) para aprender los movimientos básicos, los sistemas convencionales de entrenamiento, el lenguaje propio del gimnasio y nunca descuidar las ansias por aprender, que es un camino sin fin. Vemos a menudo chicos que en la primer semana de pesas ya pretenden levantar tanto o más que su amigo quien práctica desde hace años, o se comparan con atletas de competición y ya sueñan en presentarse en el próximo torneo mejores que ellos. Tiempo al tiempo. Quizás muchos dirán que los primeros días en ir a un gimnasio resulta atractivo pero a las dos semanas ya se aburren y quieren cambiar el plan de entrenamiento por uno más avanzado, o mover más cargas, porque si no se sienten ¨principiantes¨ y no les gusta. Lo primero que debemos tener en cuenta es que los procesos de aprendizaje son muy lentos, y enseñarle al cuerpo movimientos nunca antes realizados y encima con una carga de peso extra, demanda mucho tiempo, y que los logros futuros en nuestra práctica deportiva dependerán de estos primeros pasos, en donde le damos suficiente tiempo a nuestros sistema senso-motor a adquirir todas las conductas reflejas que demandará a posterior nuestra rutina de ejercicios para maximizar los resultados físicos y deportivos. ¿Cuánto tiempo? El suficiente como para darnos cuenta de que músculos trabajamos cuando hacemos determinado movimiento, sentir mayor o menor congestión muscular, poder mover determinados pesos sin perder la postura o la técnica correcta, etc.
Es difícil decir cuanto tiempo es el exacto con un almanaque, dependerá de nuestras aptitudes y del seguimiento de un profesional, pero seguro no será menor a los tres meses de una práctica continua.
Consejos: Hay que mentalizarse que al gimnasio vamos para mejorar nosotros por nosotros mismos, y no a compararnos con los demás. Esto conlleva decir, y sobre todo a los jóvenes, que si nuestra idea de entrenamiento es mejorar nuestra aptitud física, mental y estética corporal, no vamos al gimnasio a levantar pesas para ser ¨levantadores de pesas¨; por lo que el peso que movamos sólo tiene implicancia para nosotros mismos. No hay que olvidarse del primer principio de la actividad con pesos: es sólo una cuestión de lograr una estimulación adecuada.
Inscribirse en un gimnasio donde el profesor nos guía con criterio, disciplina y constancia. Al ser algo nuevo, no nos basta con darnos una hoja con un montón de palabras escritas, numero de series y repeticiones y listo. Se nos debe enseñar cada movimiento en particular, cada ejercicio, sus pausas, tiempos y formas de ejecución.
Las primeras clases pueden resultar más largas de lo debido, pero el entrenamiento con pesas no debe superar la hora de realización, más el tiempo de ejercicios aeróbicos (bicicleta fija, cinta, escalador, etc.)
Saber escuchar al cuerpo. Cuando hay presencia de dolor, o un movimiento determinado no nos resulta cómodo, consultar con nuestro profesor, y si el dolor no para, no continuar con la actividad, o por lo menos con el ejercicio que genera molestias.
Los primeros días, seguramente moveremos cargas que parecen dar risa, pero seguro que al días siguiente no nos dará nada de risa nuestro cuerpo. Si movemos grandes cargas en los primeros días, seguramente nuestros músculos presenten ¨agujetas¨ al días siguiente que son bastante dolorosas y nada placenteras. Por lo tanto la graduación del peso debe ser muy respetada y progresiva. Pensemos que hay músculos que nuestro cuerpo jamás utilizó o lo hizo muy poco, por lo que agregarle peso y una secuencia de movimientos continuos serán un gran estimulo para ellos.
Utilizar suplementos nutricionales como ser proteínas en polvo, multivitamínicos, entre otros, seguramente nos facilitará las tareas de recuperación y de aceleración de resultados. No hay que esperar un tiempo para nutrirse bien, hay que recordar que nuestro cuerpo tendrá un mayor gasto calórico y necesitará mayor cantidad de nutrientes y de mejor calidad, por eso los suplementos nutricionales son una buena solución a estos problemas. Empezar una práctica deportiva y no ingerir alimentos de calidad nos perjudicará en vez de beneficiarnos. Por lo que la teoría de los tres pilares siempre debe respetarse: entrenamiento, nutrición y descanso.


....y cuando menos te des cuenta, habrás construido una duna.¨